HAY PERIODISTAS DE “RAZA”…?

 

PERIODISMO DE RAZA

Este viernes por la mañana abandoné el “bunker” para hacer trámites y pagar cuentillas atrasadas en el microcentro de Trelew.

Como siempre me pasa, en el centro del centro de la ciudad, esto es, el pasaje la floridita (peatonal de facto) esquina con la calle 25 de Mayo, un punto infalible para encontrarse con todo el mundo que camina obligado por la falta de estacionamiento. No faltó entonces el grupo de conocidos, ese target que no son habituales a las “mateadas” cotidianas del taller pero, que, ahora por este sistema de blogs y por correos electrónicos o por Internet (por englobar todo, chat, teléfono pc a pc), siguen de tanto en tanto las actividades que vamos realizando en esta aventura digital de nuestros pequeños emprendimientos con aspiraciones de respirar el mundo global ancho y disponible.

En una vereda tibiamente soleada pero agradable, junto a la plazoleta del Banco Provincia y a pocos metros del “kiosco revistero” más popular o por lo menos más accesible a toda la periferia urbana que decididamente tiene que resumir en algún momento en ese lugar, se comienza formal y repetidamente la aglomeración imprevista de nuestro personajes y de sus comentarios y debates.

Por supuesto no queda nada en el tintero, es como pasar revista a todo lo que está pasando en la ciudad y hasta aventurar pronósticos de lo que “seguramente” va a pasar. Sin duda, no le resultara a Ud. Que me lee, algo que le llame la atención esta tradición tan Argentina, de hecho, seguramente pasa en todas partes del globo.

Pero, el comentario de hoy, tiene que ver con un detalle que no quiero dejar pasar por alto.

En un momento dado, Luis que se agrega a la charla recién llegado, me saluda con un… “Así que ahora sos periodista en Internet…. estuve leyendo lo que escribiste, me lo mandó mi hermano por correo…”

Felipe que es carpintero, inmediatamente agregó: “ Algún curro debes tener….” Y la charla se extendió luego en forma generalizada y no tan generalizada en dejar en claro que todos los periodistas de los medios, escriben para “el patrón”, de la manera que el editor o director quiere que escriban o bien, sobre lo que se puede escribir o no se puede escribir o decir en un medio de difusión…. Lo interesante es que, lo mismo un carpintero, que un consejero de la Cooperativa Eléctrica, que un chofer de colectivo por nombrar algunos de los que estaban, tenían una muy parecida opinión sobre el trabajo de los periodistas de los medios de difusión tradicionales, no solo de los locales sino también de los ámbitos nacionales con mayor énfasis en la TV y los Grupos multimedios.

Por supuesto, en ese momento, entre bromas, chanzas y comidillas, no vale la pena aclarar nada, ni perderse en un azorado debate puntual sobre el tema, ya que en la siguiente media hora, se continuó hablando de bueyes perdidos y hasta haciendo un repaso de lo que cuesta hoy el aceite, el bife de lomo o un pasaje en avión…. Pero la idea me quedó flotando.

En este momento, vuelto ya a mi burbuja mágica, rodeado del desorden que me caracteriza, de papeles, apuntes, cigarrillos a medio terminar y el mate que pide a gritos que le cambie la yerba, siento la necesidad de terminar la idea, Mi idea, porque para eso es una columna.

Para escribir algo en una columna no se necesita ser periodista. Se necesita tener ganas de contar algo o de decir algo. De hecho, no tiene relación la noticia con la columna. Y la primera requiere de una preparación, una formación técnica y profesional, de un periodista, en suma, alguien que sepa contarla para ser eficaz y objetiva. La columna en cambio, esta columna, es puramente subjetiva y hasta permisiva, me permite escribir hojos con h si así lo deseo. Es mi particular decisión y soy juzgado y evaluado por ello en forma particular. Por mi estilo, mi forma de pensar o decir, es, en definitiva, una invitación a “comunicarme” con los que me odian o los que me aman, sin más obligación que bancarme las consecuencias… No hace falta “curro” sino vocación o determinación… Y un lugar donde publicar.

Y es aquí donde quiero hacer el cierre de hoy.

Hay periodistas improvisados, periodistas en serio y hay periodistas de raza. Por mi relación de publicista con ellos en todos estos años (mas de 30) puedo dar fé de que los hay. No se puede generalizar y simplificar, rotulando alegremente la profesionalidad de quien tiene la obligación de contar los sucesos cotidianos o resumir en editoriales el punto de vista corporativo como una fuente oficiosa y deliberada de “crear” opinión desde la nada virtual sin sustento real, solo por un salario o un incentivo económico determinado.

El periodista de raza, el que siente la profesionalidad de su misión, siempre encontrará la alternativa, de medios o de formas para decir según sus convicciones mas íntimas, los otros, los que no supera la media profesional, por supuesto estarán obligados a “escribir” o “decir” según sus necesidades mas elementales le dicten lo que es noticia para publicar o bien, en caso contrario, para sumar un papel hecho un bollo a la atiborrada cesta de los papeles que nunca saldrán a la consideración de la opinión pública.

Tal vez el remate de la columna de hoy sea: Empecemos a descubrir los periodistas de raza auténticos, aquellos a que da ganas de tenerles confianza. Porque si así lo hacemos, estaremos contribuyendo a que el aire intoxicado de rumores de la vereda ciudadana donde discutimos, sea mas saludable y confiable cada vez.

William Otti.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: